viernes 27 de noviembre de 2009

Telegrama

No os preocupéis. Stop. Estoy bien. Stop. Pero debo confesaros algo. Stop. Sí. Stop. Yo también he caído. Stop. Pronto regresaré a mi ritmo habitual. Stop. Besitos. Stop.














Me compré el viernes pasado los cuatro libros de la saga Crepúsculo y ya voy por más de la mitad del cuarto. Yo, que renegaba de los libros comerciales, he caído como una adolescente en su primer beso de amor.



¡Ay omá qué ricos! jajajaja (Estoy fatal)



domingo 15 de noviembre de 2009

Híbrido

Un sábado al mediodía cualquiera de octubre. Lugar: el restaurante asíatico que hay al lado de mi casa. Unos niños entre 4 y 7 años rebolotean a nuestro alrededor con muñecas y cochecitos y armando un jaleo considerable mientras los padres conversan.
- Papa.- y le doy vueltas al pollo y al arroz en salsa con el tenedor.
- ¿Qué? -mientras come su arroz tres delicias y ternera saté sin dejar de mirar el plato.
- No voy a tener hijos.- le digo seria.
- ¿QUÉ? - y me mira con los ojos abiertos.
- Pues eso, que no quiero tener hijos.
- Y eso, ¿porqué? - deja los cubiertos sobre el plato, cruza los brazos sobre la mesa, levanta la ceja y me mira desafiante.
- Por eso.- y le señalo a los niños que no dejan de tocar los co***** y de utilizar mi silla como autopista.
- Entonces serás un híbrido que no sirve para nada.- me lo dice serio y mirándome a los ojos, pero volviendo a comer.
- ¿Qué me acabas de llamar?- le digo indignada. Me han llamado de muchas maneras, pero híbrido, nunca.
- ¿Sabes qué es un híbrido?
- Sí, lo sé, una mezcla de algo que no es ni una cosa ni otra.
- Serás como una mula, que es un híbrido de yegua y burro, que no se puede reproducir de ninguna manera, entonces habrás venido al mundo para nada.- me dice casi enfadado.
- Espera. A ver si lo entiendo, ¿me estás instando a que tenga hijos? Esto es muy fuerte.-imagináos mi cara.
- A ver, explícame por qué no quieres tener hijos.
- Pues porque no quiero que me salgan como esos -los niños del restaurante-, y tampoco como los de Supernanny. Se me cae el alma al suelo con sólo pensarlo.
- Ya cariño, pero si todo el mundo pensara como tú el mundo estaría despoblado.- dice medio riendo.
- Lo sé. Pero tengo miedo de hacerlo mal.
- Pero miedo tenemos todos, qué te crees, ¿que yo no tenía miedo cuando os tuve a vosotros?
- Pero me da miedo equivocarme, pensar que lo hago bien y luego darme cuenta que metí la pata. Tengo miedo de llegar a casa tan cansada que no tenga ganas de oir gritos y darle caprichos a mis hijos, para luego darme cuenta de que los he malcriado. No quiero que se conviertan en unos tiranos.- mientras espurgueo la comida, una manía que heredé de mi padre.
- Mira cariño, eso nunca lo sabes, no hay nada que te indique o te haga ver si lo haces bien o mal, sólo puedes confiar en tu instinto y en lo que te dice la razón. Los castigos que de verdad funcionan con los niños, son los que también te duelen a ti.
- Si ya lo sé, pero yo a lo mejor digo ahora "yo nunca dejaré que mis hijos coman bollicaos porque siempre les haré bocadillos para merendar", y luego resulta que me falta tiempo para comprárselos. No sé si me entiendes.
- Pero debes confiar en tu criterio y tus principios, cariño. Por cierto, el Susodicho ¿lo sabe?- levantando de nuevo la ceja y llevándose a la boca más ternera y arroz.
- Sí...
- ¿Y él qué dice de todo esto?
- Pues que él si quiere tener hijos... y que lo de educarlos mal es porque normalmente los padres no van al unísono.- acabo de darme cuenta que se me ha quedado frío el pollo.
- ¿Ves? Si tienes las cosas claras desde el principio no tiene por qué salir mal.
- Supongo que sí...
Creo que finalmente tendré que hacerle caso :)
Dedicado a Betty. Suerte guapa!

domingo 1 de noviembre de 2009

Estrés pre-navideño

Por estas fechas, hace un mes empecé a pensar en los regalos de Navidad, y hace dos semanas que tengo decididos la mitad de los mismos. Yo, que tengo la costumbre de levantarme temprano y acostarme pronto -ni que fuera un pecado acostarse a las 22h porque una se despierta a las 6h, me gusta tener la piel descansada- entre ayer y hoy tengo tal saturación de Barbie, Nenuco, Playmobil, Hot Weels, Barriguitas, Pinypon y Monopoly que estoy realmente estresada, a cada pausa publicitaria me aparece Nancy en la nieve o el juego Crea tu negocio de Nintendo DS, o la nueva PS3, o las películas Disney de turno.
Cada vez me gusta menos la Navidad, sobre todo cuando los niños contestan que lo único que saben de la Navidad es que no van al colegio, reciben regalos por partida doble, comen turrón y uvas, y no saben por qué lo celebran.

miércoles 21 de octubre de 2009

Cosas que hacer para ahuyentar a un hombre

- Nada más conocerle, hablarle de tu familia y mandarle todo el álbum familiar por messenger.
- Nada más conocerle, decirle que cambie su estilo de vestir y su peinado.
- Nada más conocerle, decirle que no piensas cambiar absolutamente nada por él ni por nadie.

- Nada más conocerle, inventarte excusas para no decir la verdad.

- Nada más conocerle, mentirle sobre la relación con un ex que seguías viendo, y algo más que viendo...

- Nada más conocerle, mandarle sms con bastante frecuencia y decir que él es el acelerado.

- Nada más conocerle, alabar sus cualidades y rechazar una invitación a cenar cuando no tenías nada mejor que hacer.

- Nada más conocerle, hablarle sobre matrimonio y decirle que querrías casarte por la iglesia porque es más bonito aunque seas una atea redomada.

- Nada más concerle, decirle que no volverás a ver a tu ex cuando tienes la intención de hacerlo en cualquier momento.

- Y por último, nada más conocerle, ir con un cartel pegado en la frente que diga "Busco marido".




























Sí, la que ha hecho esto en apenas una semana ha sido una amiga mía.


martes 13 de octubre de 2009

Me da coraje

Qué asco de fiestas, qué asco de vacaciones, qué asco de puentes. Estoy cansada de no tener nunca un duro para ir a cualquier lugar - sí, yo todavía pienso en pesetas-, y me da rabia, y me da coraje que toda la gente ignorante, borrega y choni que me rodea se vaya a sitios interesantísimos, culturales y de gran tradición artística y no sepan dónde van ni dónde están los sitios que visitan, ni decir un triste "hola" en cualquier idioma ni siquiera en el propio, que no sepan qué narices están viendo y no distingan el Renacimiento del Neoclasicismo.
¡Me da mucha rabia!